Échale Huevos.

Lo mejor de la cocina de cada casa es que resulta como el parchís, que cada hogar la juega a su manera. Por eso uno a veces se encuentra de invitado en casa de un amigo y se sorprende con unos supuestos espaguetis a la Putañesca sin ajitos, una Ventresca con bonito de lata o un solomillo que es mitad suela de zapato, mitad filete de estofar. Aquí todo queda en casa y el invitado no puede más que darle bombo al plato poniendo sonrisa idiota.

La cosa cambia cuando uno habla de restauración. Ese arte de las provincias por servirte en mantel de papel y cobrarte a los postres. Y es que una vez uno paga uno espera que le pongan en la mesa lo que se ha pedido y se desea. Un año tarde y mal me entero en una conversación con D. Torres de que un convecino mío de la margen izquierda de la Villa, ganó Más

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#siriosenlacastellana

A lo largo de estas semanas en las que Sol se ha #solidarizado, se ha #soliviantado,  #desconsolado, #desolado y está por #disolverse, mientras  lo llenaba todo de almohadillas (#) para apoyar su cráneo pensante y pasar su larga noche metidita en una tienda de campaña,  en otro lugar de Madrid no tan distante, allá por el tendón de la Castellana, bajo la sombra de los árboles de la alameda, dos Sirios con sendas banderolas y un sin fin de pancartas clavaditas en los árboles y la tierra se apuntaban a la fiesta y pedían “Democracia para Siria ya”.

No he dejado de verles ni uno sólo de los días en mi ruta al trabajo y, ni uno sólo de los días, he visto a ninguno más. Eran dos, 2 Sirios el primer día y seguían siendo dos al amanecer siguiente como dos eran una semana después.  Los mismos dos, 2 como los 2 dedos con los que escribo en el teclado. En la no democracia (ni real ni ná de ná) de las manifestaciones venían a ser como los votantes del partido minoritario que no encuentra un escaño (ni consiguiendo los votos con los que otros obtienen siete) y que se queda sin representación mediática frente al monopartidismo Más

El lazarillo de Bruguera

El relato de España (como el de cualquier pueblo) pasa por la revisión de su propia historia, de su literatura, del análisis de su carácter y por aquellos prohombres que habitaron el contexto: la suma de todo ello o su resultado, quizá sea esa lacra que se ha venido llamando espíritu autóctono, identidad o como se le quiera denominar y que uno desea percibir en todas las cosas, desde el botijo hasta la forma de hacer el amor. En este sentido, una de las creaciones más nuestras y de mayor valor, no sólo literario sino identitariamente revelador, fue la novela picaresca.

Dicen las escuelas y los observadores que la novela picaresca viene de una veta irreverentemente humorística que ya brillaba en el Satiricón de Petronio o en El Asno de Oro de Apuleyo. Dejando aparte que todos ellos son, como nosotros, de un insurrecto aire mediterráneo (de mar pequeño y aceite de oliva), lo cierto es que… (LEER MAS EN ÁMBITO CULTURAL)

Este Post que no existe.


Sin haberla visto todo el mundo habla de esta santa película (santa es un decir). La película en cuestión viene llamándose Serbian Film, pronunciado tal que así Српски филм, y su director se llama Srđan Spasojević. El meollo está en que, al parecer (y digo al parecer porque al parecer nadie ha visto la película) la muy dichosa contiene un par de escenas que, los blogs que hablan de ella describen así: “Dos de los momentos más impactantes son cuando un recién nacido, todavía con la sangre en su cuerpo y con su madre postrada, es penetrado por un adulto o cuando un actor porno, sin saberlo, fornica con su hijo de ocho años”. Aleluya. Desde luego, yo no voy a ser ni más ni menos que todos los demás y, no pienso, bajo ningún concepto, ver la película para hablar de ella. Además miento si digo que quiero hablar de la película. Mi intención es otra y tiene que ver con el reverso de la polémica: y es que, el Juzgado de instrucción número 8 de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) ha imputado al director del festival de Sitges por haberle dado el visto bueno a su emisión. Seguro que el hombre siquiera la ha visto porque, como ya digo, nadie ha visto la película.

Lo sorprendente es creer que la denuncia tiene (tan sólo) que ver con el filme. La denuncia responde, Más

Sólo tengo pal metro.

Ayer José Ignacio Etxeverría se sumaba a la ya amplia lista de lo que se podría denominar políticos desconocedores del mundanal ruido del día a día del ciudadano de a pié (o del ciudadano de “a transporte público”). El Consejero de Transportes e Infraestructuras del PP de Madrid decía que el “Metrobús no existe”,  “¡Que no existe!”, repetía colérico en el pleno parlamentario.

Los Twiters con su veloz desparpajo se dejaban escuchar: “Metro informa: el que no existe es Ignacio Etxeverría”, “En ocasiones veo un Metrobús” y cosas de este estilo telegráfico que no rebasaban los 130 caracteres ni en extensión ni en profundidad. Los medios de comunicación afines al socialismo veían en ello, sin embargo, una de esas claras muestras de “desvinculación con la realidad social” que se da cuando los políticos cogen demasiados taxis, coches oficiales y aviones privados.  Sumamos así el incidente del Metrobús a aquel Más

La Liga de los Hombres Extraordinarios

Se habla de Nacho Vigalondo y de sus desafortunadas declaraciones (en clave de humor pero sin mucha gracia)  sobre el sempiterno Holocausto y al hombre le cierran el blog de El País y lo vetan  por el revuelo de corral, que no de otra cosa. Se habla de eso como en su día se habló de todas las santas memeces que Willy Toledo ha puesto en un lugar o en otro (como huevos de oro, señores) cada vez que confunde la prensa con la barra de una tasca de La Latina. También se habla deBisbal, cuyo posible déficit de atención convierte sus opiniones sobre las pirámides en una errata segura. El problema, que es compartido, tiene tintes diferentes porque tanto el primero como el último (Nacho y Bisbal) han utilizado para sus delitos plataformas supuestamente personales (blogs y Twiters) y no públicas, como Willy, que siempre ha aprovechado la prensa y la televisión para soltar sus desparpajos. En cualquier caso, y dejando de lado este detalle que dice bastante de las reconversión de las arácnidas redes sociales, todos ellos incurren en uno de estos dos delitos: o bien no se han dado cuenta de que son personas inseparables de su yo público y con repercusión, o bien, siendo demasiado conscientes de ello, querían darse un poco de bombo y platillo y conseguir alguna entrada de más en la web y les salió mal porque la web y los españoles somos traicioneros como nosotros solos.

Yo soy una persona llena de fe y quiero creer que los cantantes, cineastas y actores españoles no son tan imbéciles como a menudo parecen y que el hecho de que sean escuchados y atendidos por la plebe no convierte en imbéciles a los segundos. Por ello, quiero pensar que..(LEER MÁS EN CARASB CULTURA+)

 

Oído cocina.

En estos días el mundo está sufriendo ciertas convulsiones de primera plana que hacen las delicias de cualquiera que se dedique a la lectura de periódicos y no al sector de las agencias de viajes. El camping a lo bestia que ha montado Mubarak en la plaza De la Liberación va haciendo historia en los titulares, como por otra parte debe de ser y es, por la importancia de la noticia y porque así lo indican las tablas de los editoriales de los periódicos. Y es que todos sabemos que un muerto en Almería vale más que diez muertos en el Magreb (en lo que a un medio Español atañe)  y del mismo modo un sarao revolucionario con ecos estudiantiles y emblemas pacifistas en Egipto, vale también más que algunas peripecias de nuestra política radial. Y es lógico. Pero del mismo modo del que lo sabemos nosotros lo saben los otros.

El País Vasco, mí País Vasco de boina y pandereta ha dejado de ser noticia durante estas semanas pasadas y eso (que en principio no es malo) lo es si sopesamos que El País Vasco siempre ha sabido Más

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