De dudosa legalidad

 El horizonte de Madrid visto desde la distancia resulta estar más negro que los cojones de un grillo.  No es algo que tenga que ver con el 2020 ni sus discutidos o ridículos juegos olímpicos ni con la futura buena o mala gestión de la señora  Botella, no. Este es un horizonte de terrible inmediatez. Es el horizonte que componen edificios y avenidas, el mismo sobre el que cada año se nos señala: “Disculpen pero esto está menos saneado que las cuentas de la banca”.

 Este principio de año no huele a chamusquina como todos pensábamos sino a dióxido de nitrógeno. Y es que la capital se ha puesto a lanzar humo como una locomotora de carbón, superando el 35% de lo permitido, o sea, un cuarto largo de lo legal y todo lo que tenía previsto para el curso de 2012. Se parece mucho a un fumador que siempre está fumándose el último pitillo, de ésta que lo dejo. Lo raro es que nos sorprenda, porque estar por encima de lo “legal” es de resultas Más

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