De dudosa legalidad

 El horizonte de Madrid visto desde la distancia resulta estar más negro que los cojones de un grillo.  No es algo que tenga que ver con el 2020 ni sus discutidos o ridículos juegos olímpicos ni con la futura buena o mala gestión de la señora  Botella, no. Este es un horizonte de terrible inmediatez. Es el horizonte que componen edificios y avenidas, el mismo sobre el que cada año se nos señala: “Disculpen pero esto está menos saneado que las cuentas de la banca”.

 Este principio de año no huele a chamusquina como todos pensábamos sino a dióxido de nitrógeno. Y es que la capital se ha puesto a lanzar humo como una locomotora de carbón, superando el 35% de lo permitido, o sea, un cuarto largo de lo legal y todo lo que tenía previsto para el curso de 2012. Se parece mucho a un fumador que siempre está fumándose el último pitillo, de ésta que lo dejo. Lo raro es que nos sorprenda, porque estar por encima de lo “legal” es de resultas cosa muy castiza y española. Madrid lo está en ruido, lo está en paro (si es que alguna cifra es legal en este caso), lo está en despidos improcedentes (lo dicen los de la agencia efe) y lo ha estado hasta hace dos días en las multas de tráfico o el “Multazo” de Gallardon.

En este país la división más acostumbrada es la de la ilegalidad o la legalidad como si acaso tan sólo el proteccionismo (o el perfeccionismo) del aparato jurídico pudiera poner fin y remedio a toda discusión.  Es un poco como aquello de “es que lo he leído en un libro” y santas pascuas. Los libros, que, ya se sabe, tienen tendencia a ser irrebatibles en las más tristes conversaciones.  Así, sí usted está hablando de las manifestaciones de esos júvenos del tercer mundo (Valencia ya es toda ella puro bono basura) con un señor en un bar, la cosa se zanja con un “¿Pero esa manifestación era legal o ilegal?”. Si usted está tratando con alguien sobre el tema de los desahucios el diálogo llegará al fin al punto ese de “eso habría que verlo en cada caso concreto y si es legal…” y si se está hablando de Garzón, bueno, ahí no saben lo que es legal ni los propios jueces. Quizá lo tengan más claro los ciudadanos. De todo esto el que más sabe, sin duda, es el Morales que dijo aquello de: “Cuando algún jurista me dice: ‘Evo te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal’, bueno yo le meto por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados: ‘si es ilegal, legalicen ustedes, ¿para qué han estudiado’?”.

Y es que, los términos ético, correcto o moral, de resultas, dan lugar a conversaciones interminables de mucho debatir y forcejear y de esas en las que suena como a chirrido el engranaje de la neurona y todo ello se nos antoja algo así como cosa más teutona y de talante poco mediterráneo. Antes o después hay que zanjar el tema y dejar de pagar carajillos en el bar cosa que se haría interminable debatiendo términos abstractos y ahí entra lo legal y lo ilegal (el santo comodín). En lo que no hay discusión posible es en lo del horizonte de Madrid, que se ve muy feo y muy turbio y que todos estamos de acuerdo, da asco respirar. Pero es que últimamente da asco respirar per se. No teman. No será por mucho tiempo. Hoy le pregunté a un joven que qué quería ser de mayor y el joven me dijo que Francés o Alemán. Aleluya.  Y es que si no es por el aire será por lo otro pero de aquí vamos a salir todos despedidos en un horizonte más breve que largo, como lo van a hacer los dominios web según se aplique la Sinde, los unos y los otros a la Argentina como nuestros abuelos y con un negocio de dudosa legalidad bajo el brazo y mucho humo que vender: “¿Pero pibe, esto es legal o no?”… “Bueno… eso habría que verlo en cada caso”. Y es que en el extranjero el Español nunca se comporta como en casa y si hay que discutir de lo moral, ético, bíblico o  correcto (negocio por medio) entonces sí que se discute y aquí sirve otro carajillo,
camarero.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. http://janpath-broadway.blogspot.com/
    Mar 03, 2012 @ 11:20:55

    Lo de Montesquieu se lo pasaron por el forro, claro que igual piensan que es un futbolista y ni le conocen ni ganas. Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa. Abz. JDivisa

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