#siriosenlacastellana

A lo largo de estas semanas en las que Sol se ha #solidarizado, se ha #soliviantado,  #desconsolado, #desolado y está por #disolverse, mientras  lo llenaba todo de almohadillas (#) para apoyar su cráneo pensante y pasar su larga noche metidita en una tienda de campaña,  en otro lugar de Madrid no tan distante, allá por el tendón de la Castellana, bajo la sombra de los árboles de la alameda, dos Sirios con sendas banderolas y un sin fin de pancartas clavaditas en los árboles y la tierra se apuntaban a la fiesta y pedían “Democracia para Siria ya”.

No he dejado de verles ni uno sólo de los días en mi ruta al trabajo y, ni uno sólo de los días, he visto a ninguno más. Eran dos, 2 Sirios el primer día y seguían siendo dos al amanecer siguiente como dos eran una semana después.  Los mismos dos, 2 como los 2 dedos con los que escribo en el teclado. En la no democracia (ni real ni ná de ná) de las manifestaciones venían a ser como los votantes del partido minoritario que no encuentra un escaño (ni consiguiendo los votos con los que otros obtienen siete) y que se queda sin representación mediática frente al monopartidismo twitter de la #acamapadasol.

                Y es que la nuestra es la #spanishrevolution y no la de los demás (a pesar de que se la hemos copiado a los unos y a los otros). Está tan nacionalizada como nacionales son las propuestas hacía las que se dirige y como nacional parece nuestro paro y nuestra crisis. Estamos hasta el plumón de los políticos pero son nuestros políticos y nuestros bancos y ésta no es la revolución de los exiliados ni de los inmigrantes. El comité de limpieza barre para casa como siempre en España hemos barrido para casa y no vamos a enseñarles a otros como hacer su revolución (o sí, que eso nos gusta mucho) pero que la hagan en su puñetera casa y si quieren suelo patrio, que alquilen la castellana. La nuestra es una revolución de nivel medio-alto, la revolución de los hijos del funcionariado, del profesorado y de la estirpe académica y para realizarla no sólo hay que tener tiempo y varios ordenadores potentes, también es necesario una carrera universitaria que no valga para nada. Las cosas valen el precio que se paga por ellas y los diplomas, hoy por hoy, se pagan a peseta el kilo en seco o en mojado.

                Lo peor o lo mejor de ir a un lugar con una pancarta y algo que pedir es la ilusión que se pone en el acto y para que la ilusión se mantenga y la fiebre sea alta, y sea también alta la tensión, para que la historia gire su anónimo rostro y observe, es necesario un buen baño de masas que levanten la voz a un mismo tiempo. Seguro que los dos sirios que fueron a la Castellana llevaban igual ilusión y esperanza que los primeros españoles que pasaron por Sol, pero la historia no es estrábica, no sabe mirar en dos direcciones a la vez. La historia sólo mira allí donde El País o El Mundo mandan a sus corresponsales. Allí donde la policía coloca unas lecheras. Es por eso que Sol no se atreve a #disolverse y continuar su prédica por barrios o por la urbe digital, porque mientras estén en un terreno tomado y sean varios y estén juntos, continuarán sintiendo que la historia les vela, pero solos, cada uno desde sus casas y tras sus ordenadores, sólo se velarán a sí mismos y el individuo no florece, exactamente, en los espejos, sino a ojos de los demás . Somos muy poca cosa si la historia  no mira.

  Hace dos días que los 2 Sirios de Castellana levantaron su improvisado campamento y debieron de irse a su casa tal y como habían llegado, siendo 2 como los 2 dedos (operativos) de estas manos. Tuve, en diversas ocasiones, ganas de hacerles una foto pero lo dejé pasar, acaso pensando con que estarían ahí por siempre, creyendo que ya eran una estampa conocida y perenne como lo es el edificio de Correos. Ahora no existe prueba alguna de que una vez estuvieron, la historia no los vio ni por el rabillo del ojo. Tampoco existe recuerdo alguno de qué es lo que pedían (¿Democracia donde?) Ahora mismo, siquiera puedo asegurar que hayan existido alguna vez. Y por eso, para no olvidarles les escribo estas líneas.

Muchas son las revoluciones que merecen su pedazo de cielo.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Araceli Martinez Munilla
    Jun 03, 2011 @ 14:01:57

    Sí señor. Todos merecen un pedazo de ilusión, de bandera, de atención. Todos merecen una mirada. Tú siempre mira a tu alrededor. Todo está ahí, incluyendo las metáforas, tus metáforas.

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  2. Cova
    Jun 03, 2011 @ 15:47:05

    Cuando atravieso la Pza. de la Escandalera (Oviedo)
    donde acampan los chicos de la webolution
    (a quienes apoyo con ardor),
    veo a los sintecho mirarles con estupor
    envidiosos de sus tiendas y sacos de Decatlhon;
    y también pienso en los senegaleses
    que, cargados como negros,
    van y vienen con el paso largo y resignado,
    pendientes de que esa policía que vigila a nuestros hijos
    no les “incaute” su valiosa mercancía.

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  3. Guillermo Aguirre
    Jun 06, 2011 @ 17:46:44

    Celi, que me sonrojo contigo cuando te paseas por el blog. Cova, la webolutión (o como quiera que se llame) resulta excesivamente gimnástica para el sistema. Al final de su trayecto será devorada por la mismísima democracia (que es tan elástica) que la admitirá en el centro exacto de sus seno. A los que la democracia pondrá dificultades será a los sinpapeles, esos seguro que segirán siendo sinpapeles cuando el último papel y la última consigna sean barridas de las plazas y los parques.

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  4. Cova
    Jun 06, 2011 @ 19:15:08

    Por desgracia tu vaticinio se cumplirá.

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